Carol Shaw, ingeniera estadounidense nacida en 1955, está considerada la primera mujer diseñadora de videojuegos profesional. Hija de un ingeniero mecánico y una bibliotecaria, destacó desde joven en matemáticas —una habilidad que, recordaba, solía despertar el comentario de que ser buena en ciencias era raro «para una chica»—. Se licenció en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación en la Universidad de Berkeley y, antes de terminar el máster, fue contratada por Atari pese a no haber escrito nunca un videojuego. Su primer título fue Polo (1978), un juego de caballos creado como acción de marketing para una fragancia de Ralph Lauren, que le valió el reconocimiento como primera mujer desarrolladora de la industria. Tras dos años en Atari, pasó brevemente por Tandem y, a principios de 1982, fichó por la entonces joven Activision, donde creó River Raid. En este título de desplazamiento vertical, el jugador pilotaba un avión de combate que debía atacar territorio enemigo siguiendo el cauce del río, esquivar orillas, destruir aviones, helicópteros y vehículos, y repostar combustible para no quedarse sin energía. El juego se convirtió en uno de los más vendidos de 1983 y el segundo título con más ventas para Atari 2600 ese año, solo por detrás de Ms. Pac-Man. Tras seguir diseñando videojuegos durante algunos años, Shaw decidió jubilarse anticipadamente en 1990, con 35 años, y se volcó en el voluntariado en organizaciones sin ánimo de lucro. Su figura se reivindica hoy en un sector en el que las mujeres representan apenas el 25 % de la fuerza laboral, según un informe de Women in Games.
