Sergey Brin, cofundador de Google, ha invertido 20 millones de dólares en una campaña para contrarrestar una propuesta de impuesto a la riqueza en California que gravaría a los multimillonarios con un 5%. La campaña, que opera a través de comités interconectados, está distribuyendo mensajes dirigidos a los votantes que se presentan como una crítica a la ineficiencia del gasto público, pero cuyo objetivo real es invalidar la medida del impuesto a la riqueza. Los mensajes instan a los votantes a firmar una petición que requiere que las nuevas leyes fiscales se ajusten a las existentes, una táctica diseñada para obstaculizar la aprobación del impuesto a la riqueza. Una encuesta reciente muestra que el impuesto a la riqueza cuenta con un apoyo del 50% entre los votantes californianos, aunque existen preocupaciones sobre si podría provocar la fuga de multimillonarios y, por ende, aumentar la carga fiscal sobre la clase media. El gasto de Brin en esta campaña se produce en un contexto de creciente influencia de los multimillonarios en la política estadounidense, donde su contribuciones a campañas electorales han aumentado drásticamente desde 2008. Un estudio del New York Times revela que el 19% de las donaciones a elecciones federales en 2024 provino de unos 300 multimillonarios.
