El consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, aseguró este martes en la presentación trimestral de resultados de la compañía que la rediseño de las deficiencias de la nave Starliner «marcha bastante bien» y que la empresa se siente «bastante optimista» al respecto. Las tareas se centran en el sistema de propulsión, que puso en riesgo la misión tripulada inaugural de Starliner en 2024 y obligó a devolver a los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams en una cápsula Crew Dragon a principios de 2025.
Ortberg indicó que la mayor parte de ese trabajo está completado y que el principal escollo pendiente es acordar con la NASA una fecha de lanzamiento para el próximo vuelo de Starliner, una misión de carga a la Estación Espacial Internacional. El aplazamiento se debe a la necesidad de contar con un puerto de atraque libre y tiempo de astronautas para descargar la nave.
En febrero, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, había informado de que la agencia clasificaba el vuelo tripulado de 2024 como una incidencia «Tipo A», la categoría más grave, y señaló que trabajaba con Boeing para comprender y corregir los riesgos antes del siguiente lanzamiento, sin fijar entonces una fecha. Con estas nuevas declaraciones, la posibilidad de que Starliner vuele al espacio en 2026 queda más cerca.
