Responsables del sector espacial estadounidense han expresado su preocupación por la creciente dependencia de la nave Crew Dragon de SpaceX como único vehículo disponible para transportar astronautas a la órbita baja, en un momento en el que Boeing aún no ha completado un vuelo tripulado de prueba con éxito. El programa Commercial Crew de la NASA, lanzado en 2014 con contratos multimillonarios, pretendía contar con dos proveedores: SpaceX y Boeing. Sin embargo, la cápsula Starliner de Boeing no ha logrado finalizar su prueba tripulada —un vuelo de 2024 fue declarado posteriormente como incidente de tipo A— y, según las previsiones, no volverá a volar con tripulación antes de 2028.
La situación se agrava con el retiro previsto de la Estación Espacial Internacional a principios de la década de 2030. La NASA colabora con varias empresas privadas —Axiom Space, Vast, Voyager, Blue Origin y, posiblemente, SpaceX— para desarrollar estaciones espaciales comerciales que podrían empezar a operar hacia 2030. Pero aún no está resuelto cómo se transportará a los astronautas hasta esas futuras plataformas. Axiom Space y Vast Space han recurrido o recurrirán a la Crew Dragon de SpaceX en las primeras fases, lo que consolidaría a la nave de Elon Musk como opción casi única. Expertos del sector advierten de que, ante la falta de alternativas operativas, cualquier problema con Crew Dragon o con sus cohetes Falcon 9 dejaría a Estados Unidos sin capacidad propia para acceder a la órbita baja, una situación que califican de riesgo latente para el programa espacial.
