Este estudio, publicado en Nature Food, investiga la capacidad de los países para alimentar a su población basándose únicamente en su propia producción agrícola, un tema crucial en un contexto de creciente nacionalismo, interrupciones en las cadenas de suministro globales y la búsqueda de dietas sostenibles. El análisis se centra en la comparación entre la producción nacional de alimentos y las recomendaciones dietéticas basadas en la 'Livewell diet' del WWF, que abarca siete grupos alimenticios esenciales para una nutrición adecuada. La investigación utiliza datos de la FAO (Food Balance Sheets) de 2020 y revela una preocupante brecha: más de un tercio de los países (154 de 186) solo pueden cubrir las necesidades de entre 2 y 5 de esos 7 grupos alimenticios con su producción interna. Solo Guyana logra la autosuficiencia en todos los grupos, mientras que seis países, principalmente en Oriente Medio, no pueden cubrir las necesidades de ningún grupo. La situación es especialmente crítica en África subsahariana, donde existen déficits importantes en la producción de carne y productos lácteos, y en la producción de pescado y mariscos, donde la autosuficiencia es particularmente baja a nivel global. La autosuficiencia en productos básicos como cereales, legumbres y frutas es moderada, pero la producción de verduras es el grupo más problemático, con una baja autosuficiencia en muchas regiones, incluyendo Europa del Norte y África subsahariana.
El estudio destaca que, aunque el comercio internacional puede mejorar la autosuficiencia general, también crea una dependencia que hace a los países vulnerables a las disrupciones, como se evidenció durante la pandemia de COVID-19 y el bloqueo del Canal de Suez. La diversificación de las fuentes de importación (lo que se conoce como 'response diversity') es crucial para construir sistemas alimentarios resilientes. La dependencia de un solo país para la importación de alimentos básicos, como el arroz en África Occidental o los cereales en América Central y el Caribe, aumenta significativamente el riesgo. El estudio también analiza la autosuficiencia dentro de uniones económicas, encontrando que incluso estas entidades a menudo tienen deficiencias significativas en la producción de verduras y pescado. Finalmente, el estudio advierte que, aunque el comercio puede aumentar la disponibilidad de alimentos, también puede afectar la disponibilidad de micronutrientes esenciales debido a factores como la perecibilidad de los productos lácteos y la exportación de frutas, lo que podría reducir la disponibilidad de vitamina C. En resumen, el estudio subraya la necesidad urgente de que los países fortalezcan su producción nacional de alimentos y diversifiquen sus fuentes de importación para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia frente a futuras crisis.
