La startup californiana Autony anunció la incorporación por primera vez de vehículos con motor de combustión interna a su flota, abandonando así su apuesta exclusiva por los eléctricos que la había puesto al borde del cierre. La compañía empezó a finales de 2022 con el compromiso de adquirir 23.000 vehículos eléctricos a 17 fabricantes, incluido Tesla, para ofrecerlos mediante suscripción, pero la guerra de precios en el sector de los vehículos eléctricos lanzada por Elon Musk hundió el valor de su flota en torno a un tercio y dejó su parque por debajo de los 1.000 coches.
Su fundador, Scott Painter, tuvo que rescatar la empresa, que ahora dirige Fred Weick, ex ejecutivo de Mercedes-Benz con más de 20 años en la firma. Weick explicó en exclusiva a TechCrunch que el giro hacia los motores de combustión responde a la demanda de los clientes y a la subida de precios de los vehículos nuevos, que superan los 50.000 dólares, lo que dificulta el acceso a personas con historial crediticio bajo o sin crédito.
La nueva oferta incluye modelos de gasolina de Ford como el Mustang, Ranger, F-150, Bronco Sport, Escape y Explorer, adquiridos a través del concesionario Galpin Motors de Los Ángeles y disponibles inicialmente en California. Autony opera también en Arizona, Florida, Texas, Nueva York, Carolina del Norte y Washington, y prevé ampliar la red de concesionarios colaboradores.
El servicio funciona con una cuota inicial de 1.000 dólares seguida de un pago mensual que varía según el modelo, sin compromisos de permanencia. La empresa identifica como público objetivo a estudiantes universitarios, familias militares, trabajadores extranjeros y usuarios que buscan una experiencia similar al coche de empresa. Autony conserva una flota de algo más de 500 vehículos eléctricos y afirma mantener el interés en California, aunque lejos de los 23.000 prometidos inicialmente.
