Ubisoft ha lanzado Assassin's Creed Black Flag Resynced, un remake del título original de 2013 ambientado en el Caribe del siglo XVIII, donde el jugador controla al pirata galés Edward Kenway. La nueva versión presume de gráficos mucho más luminosos que la original —alejada de la llamada «era fangosa» del videojuego— y elimina las secciones del «presente» ambientadas en una oficina de Montreal, uno de los puntos más criticados del original. El precio de 50 libras resulta inferior al de otros lanzamientos actuales como Mario Kart (75) o GTA VI (70).
El reportero señala que el remake apuesta por una mezcla entre el combate moderno de la saga y los sistemas basados en el ritmo del original, aunque omite la posibilidad de usar las hojas ocultas del Asesino en combate. Entre los aspectos criticados figuran las guías excesivas para resolver puzles (en un caso, menos de 10 segundos) y animaciones anticuadas. Expertos del sector como Christopher Dring y Andy Farrant (Outside Xbox) coinciden en que los remakes son un negocio en auge, en parte por necesidad económica, dado que Ubisoft comenzó 2026 cerrando dos estudios, cancelando seis juegos y retrasando otros siete. La posibilidad de más remasques en la franquicia queda abierta.
