La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York procesó a cinco personas, incluido el jugador de la NBA Terry Rozier, por una conspiración de apuestas deportivas. Según la acusación, Rozier informó a un amigo que saldría anticipadamente del partido por una lesión fingida, permitiendo que este y otros colocaran más de 200.000 dólares en apuestas sobre sus estadísticas bajas, generando ganancias significativas al salir el jugador tras nueve minutos.
Este caso ha reavivado el debate sobre la legalización de las apuestas deportivas en EE. UU. Si bien los defensores argumentan que la regulación facilita la detección de irregularidades, críticos señalan que el aumento del volumen legalizado (de 4.800 millones a más de 160.000 millones de dólares entre 2017 y 2025) permite operar con sumas grandes que antes eran inviables en mercados ilegales. El artículo contrasta esto con el escándalo reciente de Gabriel Perez, un operador de teleprompter de la Casa Blanca, quien ganó aproximadamente 100.000 dólares apostando en la plataforma Kalshi sobre palabras específicas que usaría el presidente Trump.
Aunque los mercados predictivos como Kalshi ofrecen utilidades sociales al predecir eventos críticos como huracanes o cierres gubernamentales, su asociación con el escándalo de apuestas deportivas pone en riesgo su legitimidad. El texto advierte que si estas plataformas no regulan adecuadamente las apuestas internas, podrían sufrir un daño colateral reputacional y regulatorio derivado del creciente rechazo público hacia las irregularidades en las apuestas deportivas.
