Agent 64: Spies Never Die, desarrollado casi en solitario por Replicant D6, es un shooter retro que rinde homenaje directo a GoldenEye 007 (1997) y Perfect Dark (2000). Sin voice acting, con escenarios de polígonos muy básicos y enemigos con caras fotografiadas envueltas en cabezas con forma de diamante, el título apuesta por la nostalgia más que por el apartado técnico. Conserva incluso el esquema de controles del N64, aunque eso lo hace más incómodo en mando o ratón modernos. Su mayor atractivo es el multijugador local a pantalla partida, especialmente con reglas modificadas, y un modo historia con misiones de menos de cinco minutos que animan a rebajar el "par time" por debajo de los dos minutos. El juego, disponible por 19,64 libras, no busca tanto encarnar a James Bond como recuperar la sensación de ser un adolescente con una copia pirata del GoldenEye durante todo el verano.
