Zoox, la empresa de vehículos autónomos propiedad de Amazon, recibió esta semana la aprobación federal definitiva que le permite operar un servicio de robotaxi con cobro de pasajes en Estados Unidos. La autorización fue concedida por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), según confirmaron TechCrunch, The Verge y Wired, y representa un hito regulatorio sin precedentes: se trata de la primera vez que un vehículo diseñado desde cero para conducirse sin intervención humana —sin volante, pedales ni retrovisores— obtiene permiso para transportar pasajeros que pagan por el servicio.
La exención temporal exime a Zoox del cumplimiento de ocho estándares federales de seguridad vehicular, entre ellos los relativos al sistema de frenos, al descongelamiento del parabrisas y a los espejos retrovisores. La compañía ya ofrecía viajes gratuitos en San Francisco, Las Vegas, Austin y Miami bajo una exención de demostración otorgada hace casi un año, pero no podía cobrar por ellos. A partir de ahora, podrá desplegar una flota comercial con un límite de 5.000 vehículos en los próximos dos años, según The Verge y Wired, mientras que TechCrunch reporta una cifra de 2.500 vehículos anuales. La diferencia responde a que la primera cifra representa el total acumulado en dos años, mientras la segunda corresponde al tope por año.
Según el comunicado de la NHTSA, los robotaxis de Zoox ofrecen un nivel de seguridad "equivalente o superior" al de los vehículos que cumplen con los estándares federales. No obstante, la autorización viene acompañada de condiciones reforzadas de supervisión: la empresa deberá entregar datos adicionales sobre el desempeño de su tecnología y se someterá a una estructura de fiscalización "mejorada y adaptable", que podrá ampliarse conforme evolucione el software de conducción autónoma.
El servicio de pago arrancará el mes próximo en Las Vegas, según anunció Zoox en un comunicado de prensa. La compañía prevé extenderlo en una segunda etapa a Miami y Austin, donde ya realiza pruebas sin costo. Sus vehículos, de aspecto cúbico y con puertas corredizas, presentan un interior con dos bancos enfrentados estilo "campfire", sin volante ni pedales, una configuración pensada exclusivamente para pasajeros.
La decisión se enmarca en una serie de anuncios sobre vehículos autónomos realizados por la NHTSA el mismo jueves. La agencia también actualizó el proceso de exenciones para permitir que los fabricantes vendan temporalmente un número limitado de vehículos no conformes con las normas, con el fin de probar nuevas tecnologías. Asimismo, firmó un acuerdo con SAE Industry Technologies Consortia para financiar un consorcio de tres años y 5 millones de dólares destinado a elaborar un estándar nacional único de seguridad para vehículos autónomos.
Jonathan Morrison, administrador de la NHTSA, afirmó que la agencia impulsa "un enfoque equilibrado de la regulación de vehículos autónomos" y que estas medidas buscan "asegurarse de que Estados Unidos continúe liderando el mundo en tecnología AV de manera segura y responsable". La agencia también anunció que evalúa una solicitud de exención presentada por Robomart, una startup de Los Ángeles que desarrolla un vehículo autónomo de baja velocidad para entregas con capacidad de hasta 500 libras.
La autorización permite a Zoox competir de forma directa con Waymo, de Google, y con el servicio de robotaxi de Tesla encabezado por Elon Musk, ambos en expansión por el país. Una diferencia clave es que Waymo utiliza vehículos modificados que conservan volante, pedales y espejos, lo que les permite cumplir con la normativa vigente. Zoox, en cambio, diseñó su robotaxi desde cero como un vehículo para ser conducido por una computadora, lo que le obligó a recorrer un camino regulatorio mucho más complejo durante más de una década.
En las semanas previas al visto bueno, la compañía emitió una voluntaria de software ante la preocupación de que sus vehículos pudieran no detectar humo, un recordatorio de que la supervisión de estos sistemas continúa siendo un trabajo en curso.
Con esta decisión, Zoox se posiciona como la primera empresa en operar comercialmente en Estados Unidos con un robotaxi de diseño completamente autónomo, marcando el inicio de una nueva etapa en la regulación y la competencia dentro del sector de la movilidad sin conductor.
