Un rebaño de cien ovejas se ha convertido en la solución más eficaz, sostenible y económica para mantener la mayor planta solar de Volkswagen en Polonia. La automovilística alemana ha desplegado un rebaño de ovejas de raza wielkopolska en su fábrica de Poznań (Września), donde 31.000 paneles solares generan electricidad suficiente para abastecer toda la planta en los días de mayor radiación y aportan alrededor del 25% de su consumo energético anual, según recogen medios especializados como Electrek y Economic Times.
El problema que motivó la medida es tan antiguo como la propia agricultura: la vegetación no deja de crecer. En un parque fotovoltaico de estas dimensiones, mantener el terreno despejado implicaba introducir maquinaria entre los soportes metálicos, el cableado y los equipos eléctricos, con el coste económico, energético y de mantenimiento que eso conlleva. Volkswagen decidió entonces reemplazar las cortacéspedes por un centenario de ovejas, una solución que no solo elimina la necesidad de desbroces mecánicos, sino que también evita el paso constante de vehículos entre la infraestructura, reduce emisiones y simplifica el mantenimiento.
El rebaño, incorporado en abril, trabaja bajo la supervisión de ganaderos locales y permanecerá en la planta hasta el otoño. Su propietaria, Justyna Nowak-Gajek, explicó a Electrek que las ovejas se han adaptado rápidamente al entorno: se separan de forma natural en pequeños grupos para pastar por toda la instalación, aprovechando las zonas de sombra generadas por los paneles. Ese comportamiento, según los responsables del proyecto, indica que los animales se sienten seguros y, al mismo tiempo, garantiza una cobertura vegetal uniforme que favorece la aparición de insectos y otras especies, transformando la planta en un ecosistema más rico que un terreno segado de forma convencional.
El proyecto forma parte del modelo conocido como agrivoltaica, que combina la producción de electricidad con la actividad agrícola o ganadera en una misma superficie. Bajo la supervisión de investigadores de la Universidad de Ciencias de Poznań, el rebaño se ha convertido en un auténtico laboratorio al aire libre. Los científicos analizan cómo influye el pastoreo en la biodiversidad, la calidad del suelo, la vegetación, el microclima y el bienestar animal, mientras estudian hasta qué punto la sombra proyectada por los paneles reduce el estrés térmico del ganado durante los meses más calurosos. En Australia, estudios previos habían demostrado además que las ovejas que pastorean bajo paneles solares producen lana de mejor calidad, un beneficio adicional que ahora también se investiga en el contexto polaco.
Aunque el caso de Volkswagen resulta llamativo por tratarse de una gran instalación industrial, el uso de ovejas en parques solares lleva años extendiéndose en países como Reino Unido y Estados Unidos. La lógica es sencilla: obtener dos rendimientos distintos de una misma parcela. Mientras las placas generan electricidad, la actividad ganadera mantiene el terreno productivo, reduce costes de explotación y mejora el comportamiento ambiental de la instalación sin competir por el uso del suelo.
La paradoja del proyecto es evidente. Una fábrica que apuesta por la electrificación, la energía solar y la descarbonización ha terminado encontrando una de sus soluciones más eficaces en una práctica ganadera con miles de años de historia. En una época en la que la innovación suele asociarse a inteligencia artificial, automatización o robótica, Volkswagen ha descubierto que, en ocasiones, el mayor avance consiste simplemente en dejar que la naturaleza haga un trabajo que ninguna máquina consigue realizar con la misma eficiencia. Lejos de ser una anécdota, la iniciativa marca un precedente en la industria: demuestra que la sostenibilidad a gran escala no siempre pasa por la alta tecnología, sino por integrar soluciones tradicionales en proyectos de energía limpia del siglo XXI.
