Volkswagen ha roto el acuerdo alcanzado a finales de 2024 con IG Metall y contempla el despido de hasta 100.000 empleados en todo el mundo, una cifra que equivale a uno de cada seis trabajadores de la compañía. El plan, presentado por el consejero delegado Oliver Blume al consejo de administración, incluye el cierre de cuatro fábricas en Alemania: las de Hannover, Zwickau y Emden, de la marca Volkswagen, y la de Audi en Neckarsulm. Se trata de la mayor reestructuración en los 89 años de historia del grupo.
El recorte se justifica por la caída del beneficio operativo en el primer trimestre de 2026, que descendió un 14% interanual hasta 2.500 millones de euros, con un margen del 3,3% y ventas un 7% menores. El director financiero Arno Antlitz advirtió de la necesidad de una transformación radical del modelo de negocio. La presión procede de la competencia china, cuyas marcas acaparan ya el 7% del mercado europeo, y de los aranceles estadounidenses sobre vehículos europeos, que han mermado la liquidez del grupo. Para reforzarla, Volkswagen acaba de vender el 51% de su división de motores marinos Everllence a Bain Capital por 7.400 millones de euros.
El plan contempla además una reducción del 15% en inversiones durante los próximos cinco años y un recorte de costes generales de 11.000 millones de euros antes de 2030. Los sindicatos han rechazado frontalmente el anuncio y amenazan con movilizarse. El consejo de supervisión debatirá la propuesta el próximo 9 de julio.
