Volkswagen ha reorganizado su estructura de producción en Alemania debido al aumento de los pedidos de vehículos eléctricos puros, que ya superan a los de modelos de combustión. Según el medio Automobilwoche, la compañía canceló turnos extra en la planta de Wolfsburgo, donde se fabrican el Golf, el Tiguan y el Tayron, reduciendo la producción estimada a 580.000 unidades este año. En contraste, las fábricas de Emden y Zwickau, dedicadas a modelos eléctricos como el ID.7 y el ID.3 Neo, han añadido turnos extra para satisfacer la alta demanda.
El ID. Polo ha sido el motor de este cambio, superando los 40.000 pedidos en Europa y agotándose en todos sus acabados en Alemania, con listas de espera de diez meses. Además, se han confirmado 60.000 pedidos adicionales para el Cupra Raval, el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross, que comparten plataforma. Aunque la demanda de eléctricos ha crecido, Volkswagen obtiene menos beneficios por estos vehículos que por los de combustión, lo que limita la capacidad de sustituir producción sin aumentar costes. La compañía planea lanzar un nuevo eléctrico económico, el ID. up!, para 2028, mientras que la producción del Golf se trasladará a México en 2027.
