La redacción de Ars Technica ha probado el Volkswagen Jetta Sport 2026, una variante desconocida incluso para algunos aficionados. A diferencia del Jetta GLI, el Sport no incluye un motor específico ni suspensión reforzada: monta el mismo 1.5 T de cuatro cilindros que el resto de la gama, con ciclo Miller modificado, 11,5:1 de relación de compresión, 158 caballos (118 kW) y 184 lb-ft (250 Nm) enviados al eje delantero mediante una caja automática de ocho relaciones.
En la primera toma de contacto, tras un vuelo de ocho horas en una jornada de 85 °F (30 °C) y lluvia, la respuesta del propulsor resultó irregular. Sin modos de conducción ni una curva de acelerador específica, el motor se modula con suavidad por debajo de 2.500 rpm, pero al superar ese umbral la combinación de turbo y desarrollo del cambio lanza un golpe de par que hace derrapar el coche de forma imprevisible.
El artículo describe el Jetta Sport como una alternativa económica en peligro de extinción dentro del catálogo estadounidense, una berlina básica que aún ofrece una opción de transporte asequible frente al encarecimiento general del mercado. La crítica apunta a que, aunque el motor es competente en uso tranquilo, la entrega de potencia sin modos seleccionables resta precisión cuando se exige más al vehículo.
