Un movimiento creciente de vigilantes autodenominados protesta en la práctica contra la red de lectores automáticos de matrículas (ALPR) de la compañía estadounidense Flock Safety, valorada en 8.400 millones de dólares y desplegada en unas 6.000 comunidades de casi todos los estados del país. El diario The Guardian ha documentado al menos 33 acciones de sabotaje, vandalismo o destrucción de estos dispositivos en 23 estados, todas ellas con un mensaje explícito contra la vigilancia masiva. Entre los protagonistas figura "NoMark", un enmascarado de Minneapolis conocido en Instagram por acumular más de 700.000 seguidores, que relata cómo inutiliza una cámara tras otra tras haber cubierto la lente con cinta y cortado los cables. Otros activistas recurren a "paint bombing", impresión 3D de obstáculos, banderas estadounidenses colocadas sobre los restos y cartas falsas de cese y desistimiento firmadas en nombre de Flock. La empresa defiende que sus equipos no son herramientas de vigilancia masiva y que no rastrean vehículos concretos, mientras su consejero delegado, Garrett Langley, ha acusado a los críticos de querer "normalizar la ilegalidad". Varios autores enfrentan cargos por destrucción de bienes, como Jeffrey Sovern en Suffolk (Virginia) y Jevon Martínez en Nuevo México, este último acusado de destrozar 13 cámaras. Los centros de fusión estatales, que comparten inteligencia entre agencias, han difundido este verano memorandos pidiendo vigilar la militancia anti-Flock y reforzar la presencia policial durante protestas, incluida una "semana nacional de acción" prevista para mediados de agosto.
