El director ejecutivo de Flock Safety, Garrett Langley, pidió disculpas públicamente por haber calificado en 2024 a DeFlock, una organización que mapea las cámaras de reconocimiento de matrículas de la compañía, como una «organización terrorista». En una entrevista con Forbes, Langley reconoció que sus palabras fueron «un error» y aseguró que la empresa busca un equilibrio entre seguridad y privacidad. La rectificación llega en medio de una creciente presión social contra Flock, valorada en 8.300 millones de dólares y dueña de una red de más de 80.000 cámaras en Estados Unidos.
El movimiento contrario ha cobrado fuerza tras revelarse que ICE habría accedido a los datos de las cámaras, una polémica colaboración con Amazon Ring y varios casos de policías que usaron la tecnología para acosar a mujeres. Figuras como el luchador de UFC Sean Strickland o el comentarista Tucker Carlson han expresado su rechazo a la compañía. Langley negó cualquier relación con ICE y defendió que Flock solo retiene datos de vehículos durante 30 días, salvo cuando un cliente gubernamental exige lo contrario.
A pesar de las disculpas, Flock mantiene su expansión: su tasa de ingresos anual alcanza los 500 millones de dólares y la mitad del negocio procede de productos como drones, detección de disparos y software de inteligencia artificial. Algunos cuerpos policiales, como el LAPD, ya han dejado de usar la tecnología, mientras DeFlock prepara para el mes próximo una Semana Nacional de Acción contra los lectores automáticos de matrículas con eventos previstos en 102 ciudades.
