Un cliente de Verizon recibió como reemplazo un Samsung Galaxy Z Flip7 que en realidad era una unidad de demostración de tienda equipada con un perfil de Mobile Device Management (MDM), un software empleado por las empresas para supervisar y controlar teléfonos corporativos. El dispositivo, que no había sido borrado correctamente antes de ser enviado, funcionó durante unas dos semanas antes de que un comando remoto provocara un reseteo completo que eliminó todos los datos del usuario.
El afectado, Tom Collery, llevaba 22 años como cliente de la operadora y había solicitado el reemplazo en febrero por problemas de red, incluidos cortes de llamadas. Tras el incidente, exige a Verizon una explicación detallada y ayuda para recuperar la información perdida, y estudia emprender acciones legales. La operadora se ha limitado a declarar que está al tanto del problema y trabaja directamente con el cliente para resolverlo, sin detallar cómo se produjo el error ni qué medidas adoptará para evitar que se repita. El caso ha sido publicado por Ars Technica, que sostiene que el proveedor no respondió a preguntas concretas durante las siete semanas posteriores al primer contacto.
El episodio pone en duda los procesos internos de Verizon para preparar dispositivos reacondicionados y evidencia los riesgos de distribuir equipos con software de gestión corporativa sin un borrado exhaustivo.
