Valve lanza la Steam Machine a 879 libras y alega el encarecimiento de los componentes

Fuentes: Steam Machine launches with £879 price tag as Valve cites component costs, bbc.co.uk

Valve ha confirmado el lanzamiento de su nueva Steam Machine, un ordenador de sobremesa optimizado para videojuegos que también funciona como consola, con un precio de salida de 879 libras esterlinas en el Reino Unido y 1.049 dólares en Estados Unidos, una cifra muy superior a la que la propia compañía esperaba cuando comenzó a desarrollar el proyecto en 2023. La compañía atribuye el encarecimiento a la escalada de los costes de los componentes, especialmente la memoria RAM y el almacenamiento, en un mercado global golpeado por la fuerte demanda de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

En una entrada de blog publicada el lunes, Valve reconoció que "el efecto global es que nuestro objetivo original de precio para la Steam Machine ya no es viable". La empresa explicó que, cuando inició el proceso de adquisición de componentes tres años atrás, confiaba en que los precios del hardware fueran bajando con el tiempo, siguiendo la tendencia habitual del sector. Sin embargo, admitió que "en el último año, eso ha cambiado rápida y significativamente, sobre todo en los componentes de RAM y almacenamiento".

El dispositivo, sucesor espiritual de la Steam Machine original lanzada en 2014 y que no logró hacerse un hueco frente a Sony, Nintendo y Microsoft, se presentó al público en noviembre como un PC "optimizado para el juego" capaz de funcionar también como consola de salón. Ahora, Valve ha detallado su gama de precios: el modelo de 512 GB costará 938 libras si se adquiere en un pack con el nuevo Steam Controller, mientras que la versión de 2 TB alcanzará las 1.149 libras, o 1.208 libras con el mando, cuyo precio individual se ha fijado en 85 libras.

El anuncio se enmarca en una oleada de subidas de precios en la industria tecnológica. El propio Valve ya incrementó en 2026 el precio de su consola portátil Steam Deck en un 40 % por los mismos motivos, mientras que Apple, Nothing —que canceló el lanzamiento de un nuevo teléfono en septiembre— y los fabricantes de las consolas PS5 y Nintendo Switch 2 también han encarecido sus productos para hacer frente al alza de los chips de memoria. La consultora IDC prevé que la escasez de memoria se prolongue durante todo 2026 y, posiblemente, hasta bien entrado 2027.

Piers Harding-Rolls, analista de Ampere Analysis, señaló que su firma había estimado un precio de partida de entre 700 y 800 dólares para la Steam Machine, por lo que la cifra final de Valve revela que "no ha podido ofrecer un punto de precio más accesible a los consumidores". A su juicio, al costar un 75 % más que una PS5, el dispositivo queda relegado a la categoría de "producto de nicho", aunque Harding-Rolls recordó que los PC de gama alta siempre han sido más caros que las consolas, si bien los juegos en plataformas como Steam suelen ser más económicos que en Xbox, PlayStation o Nintendo.

En el sector existe la preocupación de que este nuevo umbral de precios anticipe lo quecostarán las consolas de próxima generación. Tom Henderson, del medio especializado Insider Gaming, escribió en la red social X que "todos esperábamos que la Steam Machine superara los 1.000 dólares, pero al verlo, marca una nueva realidad de cuánto van a costar las consolas de nueva generación". No obstante, Harding-Rolls matiza que los fabricantes de consolas tradicionales disponen de "palancas distintas para compensar los costes de hardware", como la venta a pérdida o los acuerdos de suscripción, lo que podría mantener precios más competitivos.

Por el momento, la Steam Machine se sitúa como un intento de Valve de recuperar el terreno perdido en el hardware para juegos frente a los tres grandes del sector, aunque su elevado precio de entrada sugiere que la compañía apunta a un público entusiasta del PC más que a un mercado masivo de consolas. Con la crisis de memoria y almacenamiento todavía en fase ascendente, la evolución del precio de los componentes en los próximos meses será clave para determinar si Valve puede ajustar sus tarifas o si, por el contrario, el sector tecnológico en su conjunto deberá asumir de forma estructural costes más altos.