La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) planea incluir el 7-hidroximitraginina (7-OH), un potente compuesto opioide derivado del kratom, en la Lista I de la Ley de Sustancias Controladas —la misma categoría que la heroína—, junto con los análogos sintéticos MGM-15 y MGM-16. La prohibición temporal, prevista para entrar en vigor el 5 de agosto, durará dos años con posibilidad de prorrogarse un tercero mientras la agencia trabaja en una clasificación permanente. Una docena de estados ya han prohibido el 7-OH, que se vende sin regulación en gasolineras y tiendas de vapeo como suplemento botánico.
El anuncio se produce en medio de la disputa entre la industria tradicional del kratom, que rechaza que el 7-OH sea considerado kratom por su mayor potencia, y los defensores del compuesto, que sostienen que es útil para tratar el dolor crónico y la abstinencia. El Gobierno se ha alineado con el lobby del kratom: el secretario de Salud, Robert F. Kennedy, calificó la industria del 7-OH como "siniestra" y el de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, respaldó la crackdown.
Usuarios como Cam, neoyorquino de 36 años que sufre dolor crónico tras un accidente de moto, temen perder el único tratamiento que les funciona y recaer en opioides callejeros. Algunos, como el estudiante de farmacia Archie, han terminado en centros de desintoxicación tratados con buprenorfina. En redes sociales como Reddit (r/quitting7oh, con 11.000 miembros) proliferan los consejos para reducir dosis y mitigar la abstinencia. Expertos como Petros Levounis, de Rutgers, reconocen el creciente número de consultas por dependencia de 7-OH y dudan de que la prohibición federal reduzca su consumo.
