Una plaza de aparcamiento en Park Slope, Brooklyn, se vende por 250.000 dólares (unos 215.000 euros), una cifra que excede el coste medio de una vivienda de 100 m² en capitales españolas como Zamora, Jaén o Lleida. Según datos de Idealista, la diferencia oscila entre 50.000 y 70.000 euros a favor del garaje neoyorquino. La agente inmobiliaria Alyssa Morris ha vendido cinco plazas en ese mismo edificio en el último año, evidenciando una alta demanda pese al precio elevado.
El fenómeno se intensifica en Manhattan, donde las plazas privadas pueden alcanzar los 750.000 dólares o incluso un millón en edificios de lujo como 42 Crosby Street. Esta escalada responde a la escasez de estacionamiento gratuito y las estrictas normas de limpieza viaria que obligan a mover los vehículos periódicamente, generando multas de 65 dólares si no se cumple. Para muchos propietarios millonarios, el garaje es un lujo comparable al gimnasio o la conserjería 24 horas.
El mercado ha generado nuevos negocios como Valet Network y Car Sitter, que ofrecen servicios de mudanza de vehículos por tarifas bajas para evitar sanciones. Mientras los compradores de alto poder adquisitivo optan por la propiedad del espacio, el resto de conductores enfrenta alquileres mensuales de hasta 1.000 dólares en zonas como Midtown o listas de espera prolongadas.
