Una etapa del Falcon 9 de SpaceX impactará contra la Luna y podría verse desde la Tierra

Fuentes: SpaceX's Falcon 9 Rocket Is About to Crash Into the Moon—and It Could Be Visible From Earth, xataka.com

Una etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX se estrellará contra la Luna el próximo miércoles 5 de agosto a las 6:34 horas UTC, en un evento sin precedentes que podría permitir a los astrónomos presenciar, por primera vez, el destello de un impacto en la cara iluminada del satélite terrestre. El objeto viajará a más de 5.400 millas por hora (unos 8.700 km/h) y se prevé que impacte cerca del cráter Einstein, en el limbo occidental de la Luna.

La etapa, de unos 3.900 kilogramos y mayormente hueca —como un «caparazón de huevo vacío», según David Goldstein, profesor de ingeniería aeroespacial de la Universidad de Texas en Austin—, fue utilizada en enero de 2025 para lanzar dos módulos de aterrizaje lunar. Desde entonces, quedó en una órbita errática que Bill Gray, del proyecto Pluto, fue el primero en alertar como rumbo de colisión con la Luna.

Según un estudio preprints publicado el 27 de julio en arXiv por William Jo, estudiante de doctorado de UT Austin, la simulación física de alta resolución predice que el impacto levantará una nube de escombros de unos 183 kilómetros de ancho, junto con un penacho más delgado y rápido que se disparará casi verticalmente. En total, se prevé el desplazamiento de unas 12.700 toneladas métricas de regolito. No obstante, los propios autores califican el modelo como «el mejor caso posible», ya que se trata de un código bidimensional que asume un impacto vertical, mientras que la realidad probablemente será un golpe oblicuo que generará un penacho más pequeño y tenue.

La visibilidad desde la Tierra dependerá de varios factores. El astrónomo Laurence Trafton, también de UT Austin, explicó que un penacho de 50 kilómetros sobre el limbo lunar abarcaría unos 28 arcosegundos, un tamaño fácilmente resoluble con un telescopio pequeño. Sin embargo, la pluma será entre 30 y 300 veces más tenue que la Luna misma, y la luz dispersada dificultará aún más su observación. El penacho alcanzará su punto álgido unos 90 segundos después del impacto, tiempo suficiente para que un observador lo registre si las condiciones acompañan.

La geografía será determinante: quienes vivan al norte de una línea que va desde Massachusetts hasta Texas tendrán la Luna demasiado baja en el cielo, lo que significa mirar a través de más del triple del grosor habitual de atmósfera, con la turbulencia resultante capaz de borrar cualquier rastro del penacho. Las mejores probabilidades de observación estarán en el sureste de Estados Unidos.

El evento reviste un interés científico considerable. Históricamente, la NASA ha utilizado impactos controlados para estudiar la Luna: en 1999 estrelló la sonda Lunar Prospector buscando señales de agua (con resultado negativo), y en 2009 impactó un cohete gastado contra una región polar sur, detectando esta vez hielo de agua en el penacho. Más recientemente, en 2022, lo que se creyó inicialmente ser otra etapa de un Falcon 9 resultó ser, según Gray, un propulsor chino descartado.

Jo advierte de las implicaciones para la futura exploración lunar tripulada. Las partículas expulsadas podrían salir a 300 o 400 metros por segundo, y el polvo lunar es extremadamente abrasivo. Goldstein lo resume en términos del programa Apolo: «Si observan las viejas fotografías de Neil y Buzz reentrando al módulo lunar, pueden ver lo sucios que estaban». El control del polvo durante las operaciones lunares será uno de los mayores retos a medida que NASA y China planifican bases humanas permanentes en el satélite.

Por ahora, la recomendación para los aficionados es sencilla: madrugar el miércoles, apuntar un telescopio estable hacia el borde iluminado de la Luna, y esperar que la atmósfera coopere y las nubes se alejen. Sea visible o no, el impacto ya es un ensayo de lo que vendrá en una era de exploración lunar cada vez más activa.