Una etapa del Falcon 9 de SpaceX impactará contra la Luna y podría verse desde la Tierra

Fuentes: SpaceX's Falcon 9 Rocket Is About to Crash Into the Moon—and It Could Be Visible From Earth, xataka.com, bbc.co.uk

Una etapa agotada del cohete Falcon 9 de SpaceX impactará contra la Luna el miércoles 5 de agosto de 2025, alrededor de las 6:34 hora UTC, según los cálculos de varios astrónomos. Se trata de la etapa superior del Falcon 9 que en enero de 2025 puso en órbita dos módulos de aterrizaje lunar. La colisión se producirá a más de 5.400 millas por hora (unos 8.700 km/h) contra el borde occidental iluminado de la Luna, cerca del cráter Einstein.

Lo singular de este evento, según informa Wired, es que podría ser la primera vez que se registre un destello de impacto en la cara iluminada de la Luna. Un equipo de la Universidad de Texas en Austin, liderado por el doctorando William Jo y supervisado por el profesor de ingeniería aeroespacial David Goldstein, ha simulado el impacto mediante un modelo físico de alta resolución. Según sus cálculos, los aproximadamente 3.900 kilogramos de estructura hueca del cohete se comportarán más como un cascarón vacío que como un proyectil sólido: se derrumbarán desde los bordes hacia adentro y lanzarán una cortina de polvo de hasta 183 kilómetros de ancho, junto con un penacho más fino y rápido que se elevará casi verticalmente. En total, se prevé que se desplacen unas 12.700 toneladas de regolito.

Goldstein advierte, no obstante, que el estudio representa el escenario "más optimista". El código es bidimensional y asume que el cohete llega perpendicular a la superficie, mientras que en la realidad es más probable que lo haga en ángulo, lo que reduciría el tamaño y brillo del penacho. La incertidumbre, por tanto, sigue siendo considerable.

La visibilidad desde la Tierra dependerá de varios factores. El astrónomo Laurence Trafton, también de UT Austin, señala que si el penacho se extiende 50 kilómetros más allá del borde lunar, ocupará unos 28 arcosegundos en el cielo, un tamaño accesible para telescopios pequeños. Sin embargo, el polvo será entre 30 y 300 veces más tenue que la Luna resplandeciente junto a él, y la luz lunar dispersa dificultará aún más la observación. Hará falta, según Trafton, "un soporte muy estable". El momento óptimo llegará unos 90 segundos después del impacto, suficiente para que un observador atento pueda captarlo.

La geografía tampoco juega a favor de todos. Para los observadores al norte de una línea que va de Massachusetts a Texas, la Luna aparecerá tan baja en el cielo que la observación se realizará a través de más del triple del espesor atmosférico habitual, una capa turbulenta que probablemente difumine cualquier señal. Las mejores oportunidades estarán en el sureste de Estados Unidos, según Trafton. Tanto profesionales como astrónomos aficionados están siendo convocados por Bill Gray, del Proyecto Pluto —quien fue el primero en alertar sobre el impacto— a través de un plan de observación publicado en arXiv.

Este no será el primer impacto no planificado contra la Luna. En 2022, una etapa superior impactó contra el satélite terrestre y en un principio se atribuyó a otro Falcon 9, aunque después Gray y otros especialistas determinaron que casi con certeza se trataba de un cohete chino descartado. En cambio, los impactos deliberados sí han aportado información valiosa: en 1999, la sonda Lunar Prospector de la NASA fue estrellada contra un cráter buscando rastros de agua, con resultado negativo, y en 2009 otra misión de la NASA sí detectó hielo de agua en el penacho generado por el impacto de un cohete gastado en la región polar sur.

Xataka, por su parte, enmarca el evento en un contexto más amplio de objetos que chocan contra la Luna. Recuerda el caso del asteroide 2024 YR4, que durante meses amenazó con impactar contra la Tierra en 2028 y cuya amenaza fue descartada, pero que aún mantiene a la Luna dentro de su franja de impacto posible. Frente a la alarma que generan estos objetos cuando apuntan a nuestro planeta, los choques contra la Luna son vistos con buenos ojos por la comunidad científica porque no representan riesgo para la Tierra y, en cambio, aportan datos valiosos sobre la superficie lunar.

Más allá del espectáculo, el evento tiene implicaciones prácticas de cara a la nueva era de exploración lunar. Con la NASA planeando regresar a la superficie en pocos años —y eventualmente construir bases, posiblemente en el polo sur—, y con China compitiendo por llevar astronautas a la Luna, cada misión deja hardware en órbita con potencial de reentrar y caer. El impacto del Falcon 9 ofrece una oportunidad para medir cómo de amplias y violentas pueden ser esas eyecciones de material.

Jo subraya que las partículas del penacho saldrán disparadas a entre 300 y 400 metros por segundo, y que el regolito lunar es extremadamente abrasivo. Goldstein lo ilustra con una imagen histórica: "Si miran las viejas fotografías de Neil y Buzz reentrando al módulo lunar, pueden ver lo sucios que estaban, cubiertos de polvo". El control del polvo durante las operaciones lunares, concluye, "será uno de los mayores problemas a los que habrá que enfrentarse". Por ahora, la cita es con los telescopios en la madrugada del miércoles, con la esperanza de que el aire se mantenga estable y las nubes se alejen.