Una economista que contribuyó a justificar intelectualmente la liberalización de los mercados de predicción advierte ahora de los riesgos que ha traído esa apertura. Relata el caso de un operador de teleprompter de la Casa Blanca que ganó unos 100.000 dólares en Kalshi apostando por lo que diría el presidente, y advierte de que cualquier mercado puede tener un participante con información privilegiada. A ese problema, conocido como información asimétrica, se suma la decisión de Trump Media de vender acceso anticipado a los mensajes de Truth Social del presidente, lo que privatiza la comunicación oficial. La autora lamenta que alrededor del 90% del volumen en Kalshi y Polymarket se concentre hoy en apuestas deportivas, convirtiendo una herramienta de agregación de información en una puerta trasera para las casas de apuestas. Relata además su experiencia adolescente trabajando para corredores de apuestas en Australia y alerta del coste humano de la ludopatía. Concluye que nunca se celebró un debate serio sobre la regulación de estos mercados y reclama abrir esa discusión.
