El psicólogo del desarrollo Jonathan Haidt, miembro de la Generación Z, argumenta en un artículo publicado en The Washington Post que la narrativa de que las pantallas están causando una epidemia de enfermedades mentales en adolescentes carece de base científica sólida. Haidt, quien creció en una era de aislamiento social y adicción a videojuegos, sostiene que la correlación entre el uso de dispositivos y la salud mental no implica causalidad, ya que factores como el aislamiento, la inestabilidad familiar y la falta de apoyo social son predictores mucho más fuertes del bienestar juvenil.
El autor refuta la tesis de Haidt, cuyo libro 'The Anxious Generation' ha impulsado restricciones en Australia y varios estados de EE. UU., señalando que la evidencia muestra una sobre-diagnóstico y una mejora general en indicadores como la delincuencia juvenil, el consumo de drogas y las tasas de embarazo adolescente. Un análisis de 2024 en JAMA Pediatrics de 143 estudios con más de un millón de adolescentes reveló que los vínculos entre el uso de redes sociales y problemas de salud mental son pequeños e inconsistentes. Haidt concluye que las medidas de regulación deben centrarse en fortalecer la resiliencia y el apoyo social, no en confiscar dispositivos, y advierte que las alarmas sobre el impacto de las pantallas son a menudo reacciones emocionales más que hechos científicos.
