Una coalición de cinco empresas —Eversource, National Grid, EnergyHub, Sunrun y Mobility House— ha lanzado en Massachusetts el primer ensayo a escala real de la tecnología vehicle-to-grid (V2G), que permite a los vehículos eléctricos devolver energía a la red durante los picos de demanda. Los participantes se inscriben en el programa existente ConnectedSolutions y reciben una compensación económica cada vez que sus baterías aportan electricidad al sistema, un proceso que, según Russell Vare, vicepresidente de integración vehículo-red de Mobility House, se activa solo unas pocas horas al año durante eventos de respuesta a la demanda, como olas de calor.
Las eléctricas buscan soluciones ante el crecimiento simultáneo del consumo —por centros de datos, vehículos eléctricos y bombas de calor— y la necesidad de respaldar unas renovables intermitentes. Según los expertos citados, las baterías de los coches eléctricos representan la fuente de almacenamiento flexible más barata disponible, ya que un solo vehículo acumula unas seis veces la capacidad de una batería doméstica de respaldo. Vehículos con horarios predecibles, como autobuses escolares o flotas municipales, son especialmente valiosos.
Aunque todavía pocos modelos disponen del hardware necesario —el Nissan Leaf es uno de los compatibles— y los cargadores bidireccionales son caros, Seth Frader-Thompson, presidente de EnergyHub, prevé una caída de costes y una mayor accesibilidad en los próximos años. Coordinados mediante aplicaciones que permiten a los usuarios fijar sus horarios de uso, los vehículos podrían devolver energía al anochecer y recargarse durante la madrugada, reduciendo la presión sobre la red y abaratando la electricidad para todos los consumidores.
