En marzo de 2026, el profesor de economía Roberto Serrano, de la Universidad de Brown, aplicó un examen final presencial en su curso ECON 1170 tras sospechar que el alumnado había recurrido a inteligencia artificial en la prueba parcial. El examen parcial, realizado en casa, arrojó una nota media de 96 sobre 100, con 40 de 86 estudiantes obteniendo la puntuación perfecta, frente a una media histórica de entre 65 y 80 en cursos anteriores. Serrano detectó que las respuestas, aunque correctas, presentaban un estilo unusually enrevesado, similar al que generaba ChatGPT al responder las mismas preguntas. Tras anunciar que el examen final sería presencial y que la nota podría anularse, 18 alumnos abandonaron el curso y 9 no se presentaron; de esos 27, 22 habían sacado un 100 en el parcial. La nota media del examen final cayó a 48 sobre 100, la mitad que en la prueba domiciliaria. De los 59 asistentes, solo 4 alcanzaron 80 o más puntos y 17 superaron los 60. Serrano trasladó su denuncia a la administración de Brown, que respondió con un proceso que exige presentar una queja individual por cada alumno, algo que el profesor calificó de "ridículo". La decana defendió que los estudiantes que hacen trampas "casi nunca lo hacen desde un lugar malicioso". El caso se suma a otros como el fin de la tradición de 133 años en Princeton de exámenes sin vigilancia, reflejo del impacto de la IA en la evaluación universitaria.
