Una revisión sistemática y un metaanálisis en red publicados en The BMJ, basados en 262 ensayos clínicos con cerca de 100.000 participantes, han analizado la eficacia y los riesgos de 19 fármacos contra la obesidad, entre ellos Ozempic (semaglutida). Los resultados muestran que, aunque estos medicamentos inducen pérdidas de peso drásticas, la inmensa mayoría no mejora de forma significativa la calidad de vida de los pacientes ni reduce sustancialmente el riesgo cardiovascular tras un año de tratamiento.
Los autores atribuyen este desajuste al peaje de efectos secundarios que acompaña a los fármacos más potentes y a la pérdida de masa magra, lo que impide que los pacientes reporten un bienestar diario mayor pese a adelgazar. El estudio coincide con un metaanálisis previo publicado en Nature que comparaba tirzepatida, semaglutida y liraglutida y advertía de la necesidad de sopesar eficacia clínica con tolerabilidad individual.
Los expertos consultados subrayan las limitaciones del hallazgo. José M. Ordovás, investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer, recuerda que "perder peso no significa automáticamente mejorar todos los aspectos de la salud" y que "la báscula cuenta una parte de la historia, pero no toda". José Pablo Miramontes González, internista en el Hospital Río Hortega de Valladolid, añade que un año de seguimiento resulta insuficiente para medir mejoras en infarto o mortalidad, ya que el riesgo cardiovascular depende también de la edad, las enfermedades previas, la presión arterial y los lípidos.
