Un macroestudio basado en los registros administrativos de Dinamarca, que siguió a 1,2 millones de personas durante cuatro décadas, ha cuantificado el impacto sanitario y socioeconómico del orden de nacimiento. Los hermanos menores presentan entre dos y tres veces más probabilidades de ser hospitalizados por infecciones respiratorias durante su primer año de vida, porque el hermano mayor actúa como vector de contagio al traer patógenos de la guardería o el colegio. Los investigadores vinculan esa exposición temprana a menores ingresos, menor nivel educativo y peores resultados de salud mental en la adolescencia y la adultez, y estiman que explica cerca de la mitad de la brecha económica y vital entre primogénitos y hermanos menores; el resto se atribuye a diferencias en la atención parental. El trabajo confirma estudios previos, como uno noruego de 2005 que ya advertía de que cada hijo a partir del segundo acumula casi un año menos de educación formal, y otro de la Universidad de Chicago de 2026 sobre 10,3 millones de personas que detalla cómo la posición en la familia moldea el historial médico: los primogénitos gozan de mejor salud general, pero tienen más riesgo de autismo, síndrome de Tourette, psicosis infantil, ansiedad, depresión y enfermedades autoinmunes y dermatológicas. Los autores subrayan que se trata de tendencias poblacionales, no de condenas individuales.
