Un nuevo estudio en el yacimiento de Camino del Molino, en el sureste de España —la mayor tumba colectiva de la Edad del Cobre de Europa, con más de 1.300 individuos— revela que las infecciones respiratorias, posiblemente incluida la tuberculosis, asolaron a la población infantil hace unos 5.000 años. De los 48 esqueletos infantiles y adolescentes recuperados intactos, el 92% presentaba al menos una lesión ósea asociada a enfermedad y alrededor del 67% mostraba signos de cambios porosos y lesiones compatibles con infecciones respiratorias.
El equipo de la Universidad de Burgos, liderado por Sonia Díaz-Navarro, detectó que los grupos de mayor riesgo eran los niños de 1 a 4 años y los adolescentes de 10 a 14 años, con marcas en el interior de cráneos, vértebras, caderas y pelvis que estudios previos han relacionado con la fase inicial de la tuberculosis. Los investigadores descartan que estas lesiones se deban solo a procesos de crecimiento, ya que aparecen con demasiada frecuencia y acompañadas de otros signos de infección.
Los autores señalan que las condiciones de vida compartidas —humos en el interior de las viviendas, polvo, partículas orgánicas de la artesanía y la alimentación, contacto estrecho con animales y posibles patógenos zoonóticos— explicarían la uniformidad de los hallazgos entre niños y niñas. Los individuos con signos de enfermedad no recibieron un tratamiento funerario distinto al del resto, lo que indica que la discapacidad o la patología no implicaban exclusión social.
El equipo prevé ahora estudios de ADN antiguo para confirmar la presencia de tuberculosis u otros patógenos y análisis isotópicos para reconstruir dieta y parentesco, con el fin de precisar cómo la edad, el sexo, el papel social y la alimentación influyeron en la salud de estas comunidades.
