Un equipo de la Universidad de Minnesota encabezado por Kate Adamala ha desarrollado un sistema simplificado en el que una membrana rodea material genético y, al mismo tiempo, importa de forma continua nuevos compuestos del entorno. Bautizado como SpudCell, el sistema es capaz de dividirse de manera espontánea y producir varias generaciones de células descendientes antes de degradarse, lo que lo convierte en un avance relevante para investigar el origen de la vida y los rasgos mínimos de un organismo vivo.
El trabajo, pendiente de revisión por pares, combina piezas biológicas descritas por otros investigadores, muchas de ellas procedentes de virus. El aparato de copia del ADN deriva del bacteriófago Phi29: un grupo externo ya había demostrado que ese sistema puede replicar ADN dentro de una membrana. El equipo de Adamala lo adaptó para distribuir unas 90.000 bases de ADN en siete moléculas circulares separadas.
El sistema aún depende en gran medida de la intervención humana, ya que la membrana solo permite renovar materias primas pero no replica por sí solo todos los componentes. No obstante, los autores sostienen que ofrece una nueva plataforma para explorar cómo las primeras células pudieron intercambiar materiales con su entorno y dividirse, una de las grandes incógnitas de la biología del origen de la vida.
