Un juez bloquea a un rival de X el uso del nombre Twitter, pero permite 'Tweet'

Fuentes: Judge blocks X rival from using Twitter name, but allows 'Tweet' for now, muycomputer.com, blog.ericgoldman.org

Un juez federal de Delaware ha emitido un fallo dividido en la batalla legal entre X, la red social de Elon Musk, y la startup Operation Bluebird, que buscaba explotar las marcas que la compañía dejó en desuso tras su transformación de Twitter a X. La resolución, emitida por el juez Colm F. Connolly el 3 de septiembre, concede a X una medida cautelar preliminar que impide a Bluebird utilizar el nombre Twitter para su propia plataforma, pero considera probable que la empresa de Musk sí abandonó legalmente la palabra «Tweet» y el icónico logotipo del pájaro azul, abriendo la puerta a que la startup pueda quedarse con ambas.

La disputa tiene su origen en diciembre de 2025, cuando Operation Bluebird, una empresa con sede en Virginia dirigida por los abogados Michael Peroff y Stephen Coates —este último exletrado de Twitter— solicitó el registro de las marcas Twitter y Tweet. La startup argumentó que X había dejado de utilizarlas tras el rebranding de julio de 2023, cuando Musk anunció el fin de la marca Twitter y la progresiva eliminación de los pájaros azules, llegando incluso a proclamar que retirarían el logotipo del edificio con sopletes. Primero lanzaron una red social bajo el dominio Twitter.new y luego como Twitter.now, recuperando la estética azul original con mensajes como «We are bringing it back». X respondió con una demanda por infracción de marca.

En su decisión sobre Twitter, el juez Connolly dio la razón a X, señalando que la propia ficha de la aplicación en la App Store comienza con «Welcome to X (formerly known as Twitter)». Un responsable legal de la compañía reconoció ante el tribunal que esa referencia se añadió deliberadamente para que los usuarios que buscasen Twitter siguieran encontrando la plataforma. Para el juez, esto constituye un uso comercial real de la antigua marca, lo que obliga a X a depositar una fianza de 500.000 dólares para que la medida cautelar sea efectiva.

La situación resulta paradójica: para impedir que Bluebird se apodere del nombre Twitter, X ha tenido que convencer al tribunal de que esa marca que Musk intentó borrar sigue teniendo un enorme valor comercial. La propia compañía presentó estudios destinados a demostrar que Twitter continúa siendo una marca conocida y comercialmente fuerte entre el público estadounidense.

Sin embargo, con «Tweet» y el pájaro azul el escenario cambia radicalmente. El juez concluyó que es probable que Bluebird demuestre que X abandonó legalmente ambas marcas, ya que ninguna aparece actualmente en la ficha principal de la aplicación ni en la portada de la red social. Las referencias antiguas fueron consideradas «simples restos de una época anterior, no un uso comercial vigente». Las propias declaraciones públicas de Musk sobre despedirse de los pájaros se interpretaron como evidencia de su intención de no reanudar el uso de esas marcas.

Operation Bluebird ya ha actuado en consecuencia: ha reorientado su proyecto hacia Tweet.app y ha abierto la plataforma al público en fase de pruebas iniciales, afirmando que más de 172.000 personas solicitaron reservar un nombre de usuario antes del lanzamiento. La startup cobra 20 dólares por reservar el handle, lo que presumiblemente ayuda a cubrir sus costes legales.

El propio Coates resumió así la situación en un comunicado: «Conservaron la palabra. Soltaron al pájaro y soltaron el tweet». Y añadió: «Un tweet nunca fue una corporación. Es una persona diciendo algo. Esa palabra sobrevivió tres años a una empresa que intentaba reemplazarla, porque el público se negó a dejar de usarla. Creemos que eso dice a quién pertenece».

El caso está lejos de cerrarse. La resolución sobre la medida cautelar es provisional y el litigio continuará para determinar de forma definitiva si X conserva derechos sobre cualquiera de las marcas de Twitter. Mientras tanto, el fallo deja al descubierto una contradicción de fondo en la estrategia de Musk: quiso borrar Twitter, pero ahora debe defender judicialmente que esa marca sigue viva para evitar que otro se la quede.