Un desarrollador ha construido un juego completo para Windows 1.0, el sistema operativo lanzado por Microsoft a mediados de los años ochenta, para comprobar hasta qué punto la interfaz de programación de aplicaciones (WinAPI) se ha mantenido reconocible cuatro décadas después. El proyecto, una versión del clásico Xonix, se compila con Microsoft C 4.0, un compilador de la era K&R anterior al estándar ANSI C, y utiliza exclusivamente funciones disponibles en la primera versión de Windows: el bucle de mensajes, el procedimiento de ventana, temporizadores, manejo de gráficos GDI y entrada de teclado.
Lo más llamativo del experimento es el grado de compatibilidad. El mismo código fuente compila sin cambios desde el SDK de Windows 1.0 hasta los sistemas modernos de 64 bits; solo varían el compilador y la configuración de compilación. Además, el binario ejecutable de 16 bits generado corre sin recompilar en Windows 1.x y en las versiones de 32 bits de Windows 10, aunque no arranca en Windows 95 —probable incompatibilidad del subsistema Win16— ni en Windows 10 de 64 bits, donde Microsoft eliminó el soporte para aplicaciones de 16 bits.
El artículo describe las principales limitaciones de la primera versión de Windows, como la multitarea cooperativa, la ausencia de doble búfer y la escasez de memoria, y contrasta esa sencillez con la pervivencia del modelo de programación. El código fuente y el binario compilado están disponibles en el repositorio de GitHub del autor.
