El ingeniero industrial Salvador Galve, uno de los mayores especialistas en infraestructura ferroviaria de España, ha confesado este miércoles ante la comisión de investigación del Senado sobre el estado de la red ferroviaria que evita el tren para no llegar tarde a sus compromisos. En su intervención, de casi cuatro horas, ha asegurado que cuando viaja de Zaragoza a Barcelona a una reunión va en coche, y que la mayoría de los directivos aragoneses hacen lo mismo. El experto ha enmarcado esa desconfianza en la normalización de las incidencias y ha reclamado una auditoría externa que determine si la red necesita una revisión estructural.
Galve ha situado entre las causas de fondo del deterioro la separación entre Adif y Renfe impuesta por Europa en 2005, que a su juicio se llevó "demasiado lejos" y carece de equivalentes en otros países. Como solución, ha propuesto un organismo técnico único que coordine a ambas empresas y aísle la gestión técnica de los vaivenes políticos, una figura que ha definido como "una especie de director de orquesta del sistema ferroviario".
El ingeniero también ha cuestionado la asignación de recursos y ha criticado que la inversión se reparta según el peso político de cada comunidad autónoma. Ha citado los 3.500 millones de euros previstos para la línea de alta velocidad Murcia-Almería como ejemplo de dinero que podría destinarse a reforzar la red ya existente. Ha alertado, además, del aumento de las limitaciones temporales de velocidad por falta de mantenimiento. La Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz ha pedido en la misma jornada la paralización del tráfico ferroviario hasta garantizar la detección de roturas de vía en tiempo real, algo que Galve ha matizado recordando que esa tecnología no existe en ningún sistema ferroviario.
