Un estudio de la Universidad de Utrecht, publicado en 'Communications Earth & Environment', ha simulado por primera vez con alta resolución un colapso de la circulación de retorno meridional del Atlántico (AMOC) inducido por retroalimentación y ha identificado un indicador físico claro del proceso: la separación de la corriente del Golfo respecto a la costa de Carolina del Norte, en Cabo Hatteras. Según el modelo, cuando la corriente se desvíe unos 219 kilómetros hacia el norte de ese punto, empezará una cuenta atrás de 25 años hasta el colapso del sistema. La AMOC, que transporta agua cálida hacia el norte y devuelve agua fría y densa hacia el sur tras su hundimiento cerca de Groenlandia, es clave para el clima de Europa occidental y del este de Norteamérica; su desaceleración o hundimiento produciría un enfriamiento significativo, borrascas invernales más intensas y un aumento de las nevadas. El trabajo llega tras años de debate científico: el IPCC consideró en 2021 un colapso "muy improbable"; Ditlevsen y Ditlevsen situaron en 2023 una fecha probable para el hundimiento; 44 investigadores reclamaron en 2024 que el escenario se tome en serio, y Terhaar, Vogt y Foukal argumentaron en enero de 2025 que la AMOC no se ha debilitado desde 1963. Los autores del nuevo estudio sostienen que vigilar la posición de la corriente frente a Hatteras permite distinguir una fluctuación natural de un colapso real y proporciona un margen de 25 años para actuar.
