Un estudio publicado en Science Advances por las investigadoras Kate Ricke y Jessica Wan, del Instituto Scripps de Oceanografía, propone aumentar el brillo de las nubes marinas en el Pacífico mediante geoingeniería para atenuar los efectos de eventos intensos de El Niño. Las autoras se basaron en el efecto observado durante los megaincendios forestales de Australia de 2019 y 2020, cuando los aerosoles del humo hicieron que las nubes reflejaran más radiación solar y contribuyeran a enfriar la atmósfera. Mediante simulaciones aplicadas a los episodios de El Niño de 1997 y 2015, concluyen que esta intervención habría reducido el calentamiento y sugiere que los Gobiernos podrían considerar planes puntuales sin necesidad de mantener la geoingeniería de forma indefinida.
El trabajo ha sido financiado por la NSF, la NASA, el Departamento de Energía de EE.UU. y la NOAA, y surge cuando las previsiones apuntan a la formación de un fenómeno de El Niño excepcionalmente intenso. Francisco J. Tapiador, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, califica la propuesta de "temeraria" y advierte del riesgo de basarse en un único modelo y de los efectos no lineales desconocidos. El meteorólogo Ernesto Rodríguez Camino la califica de "oportuna" y considera que abrirá nuevas líneas de investigación. Carlos García-Soto, del CSIC, señala que la hipótesis es plausible pero que aún no hay evidencia suficiente para una aplicación real.
