Un equipo de las universidades de Temple y Oregón ha publicado en JNeurosci un estudio que sitúa al hipocampo como pieza clave en la relación entre el trauma infantil y la anhedonia, la pérdida de capacidad para sentir placer o motivación. La investigación, dirigida por Kathleen O'Brien y Vishnu Murty, analizó mediante cuestionarios y resonancia magnética funcional una amplia cohorte y comprobó que las personas con trauma infantil y alteraciones en las conexiones del hipocampo con regiones de la motivación presentaban mayor anhedonia que quienes también sufrieron trauma pero conservaban esas vías intactas.
El hallazgo encaja en una línea de investigación que arrancó en 2009 con un experimento de Harvard: jóvenes con historial de maltrato mostraban una respuesta más débil ante recompensas en los ganglios basales. Trabajos posteriores, entre ellos un metaanálisis de 27 estudios con 6.801 participantes, confirmaron una asociación consistente entre adversidad temprana y alteraciones en el sistema cerebral de recompensa. El nuevo estudio añade que no basta con conocer la experiencia traumática: las características individuales de los circuitos cerebrales ayudan a explicar por qué sus consecuencias varían tanto de una persona a otra. Los autores aclaran que los resultados no demuestran causalidad ni que intervenir sobre el hipocampo revierta la anhedonia.
