Un equipo de investigadores ha demostrado que los perros domésticos son capaces de diferenciar entre emociones humanas negativas como el miedo y la tristeza, y de agrupar ambos estados dentro de una misma categoría emocional. El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, se basa en un experimento con 35 perros a los que se mostraron imágenes de personas expresando emociones de alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa o disgusto, acompañadas de audios representativos de esos mismos sentimientos.
Los animales respondieron con mayor intensidad cardíaca —medida mediante un monitor— ante los estímulos de miedo y tristeza que ante las expresiones positivas o neutras, lo que sugiere que perciben la carga emocional negativa del interlocutor. Los autores destacan que se trata del primer estudio que combina señales visuales y auditivas para evaluar la percepción emocional canina, un campo que hasta ahora se había abordado por separado.
Los investigadores señalan que esta capacidad podría tener una base evolutiva: la domesticación habría favorecido a los perros más hábiles para interpretar las emociones de los humanos con los que convivían. El trabajo abre la puerta a futuras investigaciones sobre cómo los canes procesan los estados emocionales complejos y si esa sensibilidad varía según la raza o el tipo de vínculo con su dueño.
