Un equipo de la Universidad de Oxford ha publicado un estudio en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society que cuestiona la existencia de la energía oscura, la supuesta fuerza que explicaría la expansión acelerada del Universo. Los autores sostienen que esa aceleración podría ser un espejismo estadístico: al analizar uno de los catálogos más recientes de supernovas Ia, detectaron que las más jóvenes presentan un brillo más tenue del esperado, lo que habría llevado a sobrestimar su distancia y a interpretar erróneamente los datos como una prueba de expansión acelerada.
La energía oscura se introdujo hace décadas para resolver una paradoja: según la relatividad general, la gravedad debería frenar la expansión cósmica, pero las observaciones indican lo contrario. Para explicar esa aceleración se postuló una presión negativa omnipresente cuya naturaleza sigue siendo desconocida.
El nuevo trabajo reaviva una línea de investigación que el mismo grupo de Oxford ya había defendido anteriormente. Entre las voces a favor, el astrónomo Dominik Schwarz (Universidad de Bielefeld) considera la propuesta estimulante. En contra, Joshua Frieman (SLAC) recuerda que la aceleración cósmica cuenta con múltiples pruebas independientes: otros catálogos de supernovas, la estructura a gran escala del Universo y la radiación cósmica de fondo de microondas. Para la comunidad científica harán falta más evidencias antes de descartar un pilar del modelo cosmológico estándar.
