Un estudio dirigido por el psicólogo Matthew K. Nock, profesor de la Universidad de Harvard, ha logrado pronosticar el 75 % de los intentos de suicidio y el 87 % de las crisis suicidas con hasta una semana de antelación, según los resultados publicados en el número de octubre del Journal of Psychopathology and Clinical Science. La investigación, basada en el seguimiento de más de 600 adultos y adolescentes de alto riesgo durante seis meses tras recibir atención hospitalaria, supone un salto notable respecto a los modelos predictivos tradicionales, que estimaban la probabilidad de suicidio en plazos de seis meses, un año o incluso una década y dependían fundamentalmente de autoinformes retrospectivos.
Los participantes respondieron encuestas breves en una aplicación móvil —hasta seis al día durante los tres primeros meses y una diaria en los tres siguientes— con 20 preguntas en una escala de 0 a 10 sobre pensamientos suicidas y estados emocionales. En total se completaron más de 77.000 encuestas. Además de las respuestas, el equipo analizó metadatos como el tiempo en iniciar y completar cada cuestionario. El sistema incorporó alertas en tiempo real para intervenir cuando un participante indicaba un riesgo elevado.
Entre los estados afectivos, la agitación resultó un indicador mucho más potente que la depresión: cada punto adicional en la escala elevaba un 11 % la probabilidad de un intento de suicidio. El estudio incluyó un sistema de alertas en tiempo real conectado a equipos clínicos. Nock enmarca el trabajo en una línea más amplia de monitorización mediante sensores wearables —sueño, variabilidad cardíaca, conductancia de la piel y voz— y de intervenciones «justo a tiempo» que recuerden al paciente herramientas terapéuticas o el contacto con allegados en momentos de riesgo elevado.
