El dermatólogo Miguel Sánchez Viera sostiene que una parte significativa del daño cutáneo por radiación ultravioleta se origina en actividades cotidianas inadvertidas, como caminar, sacar al perro o conducir, y no solo en la exposición recreativa en playas o piscinas. En declaraciones recogidas por elDiario, el especialista recuerda que muchos cánceres de piel diagnosticados en la actualidad son consecuencia de exposiciones solares iniciadas décadas atrás. La Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos confirman que la radiación UV causa fotoenvejecimiento y cáncer de piel, y subrayan el carácter acumulativo del daño, incluso en exposiciones de baja intensidad pero repetidas en el tiempo. Sánchez alerta sobre la falsa sensación de seguridad al viajar en coche: los parabrisas bloquean gran parte de la radiación UVA y UVB, pero las ventanillas laterales solo retienen los rayos UVB y dejan pasar los UVA en proporciones variables, los responsables del envejecimiento prematuro y del daño celular profundo. El especialista también cuestiona la popularización del llamado "callo solar", que defiende una tolerancia progresiva de la piel sin protección; las autoridades sanitarias insisten en que el daño en el ADN celular es acumulativo y la piel no se acostumbra de forma segura a la radiación. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo añaden que la exposición ocupacional al aire libre contribuye de forma documentada al cáncer de piel no melanoma. La conclusión práctica es aplicar protector solar a diario, no solo en verano o en entornos acuáticos.
