Un proyecto personal propone un espacio de color en RGB capaz de abarcar, mediante ecuaciones sencillas, un rango amplio e inclusivo de tonos de piel humana para uso en herramientas digitales. La iniciativa surge de la observacion de que las paletas cerradas, como los cinco tonos de emoji o las opciones limitadas de algunos creadores de personajes, dejan fuera a gran parte de la poblacion, mientras que un selector con 16,7 millones de colores resulta poco util en la practica.
La metodologia consistio en etiquetar manualmente un volumen elevado de muestras RGB juzgandolas como piel verosimil, representarlas como puntos y ajustarles una superficie continua con forma de banana que se extiende entre el negro y el blanco, con curvatura hacia el rojo y separada del azul. Tras diversos intentos fallidos con cascos convexos y polinomios, se opto por un analisis de componentes principales para reducir la nube de puntos a tres ejes t, u, v, de los que se derivan funciones lineales que devuelven valores RGB listos para integrar en cualquier lenguaje.
El autor incluye advertencias explicitas: el resultado es simplificado, no exhaustivo; omite variaciones como pecas, vitiligo, hiperpigmentacion o condiciones medicas como argiria o bilirrubina elevada; y depende de la percepcion subjetiva y de la calibracion de cada pantalla. El texto tambien recuerda que la tecnologia se inscribe en un contexto social donde los tonos mas claros han sido historicamente privilegiados, e invita a profundizar en recursos criticos sobre racismo y colorismo. La publicacion aporta ademas un selector web en JavaScript y un algoritmo de muestreo esferico en Python, animando a reutilizar las formulas en arte digital, videojuegos y generadores de personajes.
