Las imágenes aéreas tomadas un año después del inicio del incendio forestal que arrasó el Parque Natural de Els Ports muestran que las cicatrices del fuego permanecen prácticamente intactas. El fuego, que se inició en Paüls junto al casco urbano y se extendió por Alfara de Carles y el parque natural, quemó 3.321 hectáreas de superficie forestal y agrícola en la comarca del Baix Ebre. En su primera noche, el viento lo empujó hacia el Ebro, alcanzó Aldover y Xerta e incluso cruzó el río hasta Tivenys.
Según el reportaje aéreo de la ACN en la zona de Coll Ventós, la intervención sobre el terreno ha sido escasa: solo se aprecian pequeños claros donde empresas privadas, coordinadas por los ayuntamientos, retiran árboles quemados. La deforestación ha sacado a la luz el antiguo mosaico agrícola oculto durante décadas bajo el pinar. Tras un invierno dominado por la ceniza, el sotobosque comienza a rebrotar entre pinos, carrascas y frutales chamuscados pendientes de retirar.
Las imágenes permiten identificar los cultivos que se salvaron del fuego por estar trabajados y los primeros espacios que las empresas carpinteras están limpiando. Detrás de los pinos quemados vuelven a verse hileras de márgenes de piedra en seco, terrazas en las cotas más altas de las sierras y pequeñas casetas de herramientas al borde de la ruina. Los barrancos del valle de Orella, Xiveli y Els Fornets, enterrados bajo una densa vegetación, han quedado completamente limpios y abiertos, lo que evidencia la magnitud del abandono agrícola acumulado en la segunda mitad del siglo XX.
