Un agricultor de 67 años, identificado como Wu, perdió cerca de diez hectáreas de sésamo en la zona de Chuzhou (China) tras aplicar sobre toda su parcela una fórmula contra malas hierbas e insectos que le había sugerido un chatbot de inteligencia artificial. La receta combinaba flupirimetalín, flusulfasulfaether, tiametoxam y sal metilada, productos que resultaron tóxicos para el propio cultivo.
Según la información difundida por CTWANT, el agricultor llevaba alrededor de un año consultando al asistente virtual para tareas de fertilización, planificación y plagas y había obtenido respuestas útiles en ocasiones anteriores, lo que le llevó a aplicar la recomendación sin verificarla con técnicos agrarios. Expertos consultados explicaron que el flusulfasulfaether se emplea contra malas hierbas de hoja ancha, la misma clasificación botánica del sésamo, por lo que el herbicida atacó también las plántulas que debía proteger. La aplicación, además, fue general cuando uno de los productos exigía un tratamiento localizado, lo que amplificó el destrozo.
Tras arruinar la cosecha, Wu consultó de nuevo al sistema para analizar lo ocurrido y el propio chatbot señaló al flusulfasulfaether como el compuesto problemático. La parcela podría quedar inutilizada al menos una temporada. El sistema había mostrado en pantalla un aviso pidiendo contrastar la información, recomendación que el agricultor ignoró. El caso se suma a otros errores documentados de sistemas generativos en medicina, derecho, finanzas y medios de comunicación.
