El neurocirujano Ali Rezai, de la Universidad de West Virginia, lidera un ensayo clínico que utiliza ultrasonido focal de baja intensidad, aplicado a través del cráneo intacto, para tratar trastornos por consumo de sustancias. La técnica, que ya se usa en alta intensidad contra fibromas uterinos, cáncer de próstata y síntomas de Parkinson, dirige múltiples haces de sonido convergentes hacia el núcleo accumbens, la región cerebral asociada a la recompensa y los cravings, con precisión milimétrica y sin perforar el hueso.
Rezai, con más de 3.000 cirugías de estimulación cerebral profunda en treinta años de carrera, obtuvo en 2021 la autorización de la FDA para un estudio exploratorio. En las primeras sesiones, los voluntarios refirieron una caída de la ansiedad por consumir mientras estaban en la mesa de tratamiento. Erin McNulty, de 45 años y consumidora de metanfetamina desde hace décadas, supo del ensayo por su madre Linda, que vio un segmento de 60 Minutes a principios de 2024. Tras convencerla de viajar a Morgantown, la familia confía en que esta intervención de 20 minutos, sin ingreso hospitalario, pueda interrumpir el ciclo de adicciones y sobredosis. West Virginia registra la tasa de muertes por sobredosis más alta de Estados Unidos, más del doble de la media nacional, con cerca de 70.000 fallecidos en 2025 en todo el país.
