La ciudad china de Ulanqab, en Mongolia Interior, ha emergido como un hub crítico para la infraestructura de inteligencia artificial del país. Envision Group acaba de inaugurar su Galaxy Campus, un centro de datos de 120.000 metros cuadrados con capacidad para un millón de aceleradores de IA y más de 2 gigavatios de potencia, superando en escala a instalaciones como el Colossus 2 de xAI.
Este crecimiento no es aislado: desde 2013, empresas como Huawei, Apple, UCloud y Kuaishou han establecido presencia allí. Según el gobierno local, la zona acumula 89 acuerdos de centros de datos, 86 dedicados a IA. La elección de Ulanqab responde a factores geográficos y económicos: su clima frío permite una refrigeración natural eficiente (ratio PUE inferior a 1,15) y su ubicación concentra el 10% de los recursos eólicos de China, ofreciendo electricidad a un coste de 0,35 yuanes por kWh, menos de la mitad que en las provincias del este.
Sin embargo, el boom plantea desafíos energéticos. El consumo eléctrico de los centros de datos chinos alcanzó los 170.000 millones de kWh en 2025 (1,6% del total nacional) y se proyecta que llegue a 800.000 millones para 2030. Para gestionar esto, el gobierno chino ha impulsado la coordinación entre generación eléctrica y capacidad de cómputo. A pesar de esta inversión masiva, solo se utiliza el 36,8% de la capacidad de cómputo inteligente disponible en 2025, debido a que la demanda sigue concentrada en el este del país. Ulanqab busca corregir esto con un plan 2026-2028 para superar los 200.000 petaflops y comenzar a vender directamente tokens de IA.
