El ejército ucraniano ejecutó esta noche uno de los ataques con drones más intensos de la guerra contra la región de Leningrado y la ciudad de San Petersburgo, en Rusia. Según el gobernador Alexandr Beglov, 144 aparatos no tripulados enemigos fueron derribados, provocando la muerte de un ciudadano y cinco heridas. Los objetivos dañados incluyen la principal terminal de petróleo de la región, una subestación eléctrica, un almacén de comercio electrónico, un centro de datos de Vkontakte y un puente. Los incendios en las instalaciones petroleras, que almacenan diésel AI-92 y AI-95, han dejado sin electricidad a aproximadamente 20.000 personas en una ciudad de más de 5 millones de habitantes. Este ataque se produce poco después de que la Casa Blanca y el Kremlin acordaran el suministro de diésel ruso a Estados Unidos, un acuerdo que aún no ha comenzado a ejecutarse. Las autoridades rusas han impuesto restricciones en el aeropuerto de Púlkovo por motivos de seguridad. En respuesta, las defensas antiaéreas rusas derribaron 1.015 drones ucranianos en quince regiones europeas, mientras que el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó la caída de más de 500 drones dirigidos a la capital. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, atribuyó esta escalada a las decisiones de Donald Trump, quien autorizó la exportación de combustible ruso y frenó la aplicación de un nuevo paquete de sanciones.
