El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, confirmó el sábado que su país atacó el Centro Espacial Progress, situado en la región rusa de Samara, a unos 900 km de la frontera ucraniana, con misiles de crucero lanzados desde tierra. En un mensaje en la red X, Zelenskyy aseguró que se trató de un «buen logro» y que se emplearon misiles Flamingo, desarrollados por el grupo de defensa ucraniano Fire Point (FP-5), con un alcance de varios miles de kilómetros.
Progress es el principal fabricante ruso de cohetes y ensambla el vehículo de trabajo Soyuz-2, con capacidad para unas 8 toneladas métricas a la órbita baja, además del más reciente Soyuz-5 y satélites militares. Más del 85 % de los más de 120 lanzamientos rusos desde 2020 han utilizado la familia Soyuz-2, clave ahora que el Proton está quedando obsoleto y el Angara aún no alcanza un ritmo de vuelo suficiente.
Aún no estaba claro qué instalaciones concretas resultaron dañadas en el extenso complejo, aunque fuentes de código abierto reportaron el impacto en un edificio con sala limpia de aviónica, en línea con la mención de Zelenskyy a la producción de electrónica. Antes del ataque, fuentes del sector espacial ruso ya advertían de que la demanda de cohetes Soyuz superaba la capacidad de producción entre un 30 % y un 50 % para el período 2027-2030, por lo que cualquier daño prolongado en la planta podría resultar determinante para los programas espaciales rusos.
