Uber y Waymo se han posicionado en bandos opuestos ante el proyecto de ley del Consejo de Washington D.C. que permitiría operar vehículos autónomos sin conductor en la ciudad. Uber, que rechaza la normativa, advierte de que desplazaría a los conductores humanos de la plataforma y entregaría a Waymo un monopolio de hecho. La empresa propone un modelo "híbrido" que obligue a los robotaxis a circular dentro de aplicaciones de ride-hailing junto a conductores humanos, una opción que fuentes del sector consideran inviable políticamente y que, de aprobarse, obligaría a desarrolladores como Waymo a integrarse en Uber o a contratar chóferes para flotas que costaron cientos de millones de dólares. En una audiencia del Consejo, Lyft, Tesla, Uber y Waymo coincidieron con grupos de discapacidad, seguridad vial y sindicatos. Waymo, que ya superó los 250.000 kilómetros y 180 días de prueba exigidos, sería la gran beneficiada. Tesla y otros desarrolladores cuestionaron la cuota de 0,15 dólares por milla y la tasa de solicitud de un millón de dólares.
En el apartado de operaciones, Uber anunció la compra de Delivery Hero por 14.800 millones de dólares, que duplicará su red de entrega en 100 mercados. Self Inspection levantó 10 millones liderada por Sheryl Sandberg, Senra 65 millones en serie B y Lucid Motors negó rumores de bancarrota que habían hundido su cotización más del 50%.
