Uber anunció este miércoles el despido de aproximadamente 3.300 empleados, lo que equivale al 10% de su plantilla global, en el marco de una profunda reorganización interna destinada a reducir capas de gestión y simplificar su estructura operativa. Se trata de uno de los ajustes laborales más significativos de la compañía en los últimos años y devuelve su fuerza laboral a niveles de 2021, con algo menos de 30.000 trabajadores en todo el mundo.
El consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, comunicó la decisión mediante un correo interno publicado también en la sala de prensa de la compañía. En el mensaje, el directivo reconoció que el crecimiento experimentado en los últimos años trajo consigo complejidad: más niveles jerárquicos, mayor necesidad de coordinación y una fragmentación de responsabilidades que, según sus palabras, "tenían sentido cuando los negocios eran más pequeños, pero ya no sirven a la escala actual de la multinacional". Khosrowshahi añadió que la reestructuración busca dos objetivos principales: "hacer que Uber sea más simple y más rápido" y "crear más capacidad para invertir en nuestro futuro".
Según Bloomberg, que adelantó la información, la empresa reducirá en un 20% el número de empleados que se sitúan a siete o más niveles del consejero delegado, y recortará casi un 50% los "microequipos" conformados por uno o dos directivos. Algunos de estos managers pasarán a desempeñar funciones como colaboradores individuales. Además, Uber fusionará sus divisiones de ingeniería, ciencia y entrega, y unificará las operaciones de delivery en restaurantes, retail y la división directa. La compañía también endurecerá su política de presencialidad: únicamente alrededor del 1% de los empleados podrá trabajar en remoto, mientras que la gran mayoría deberá acudir a las oficinas designadas.
El anuncio fue recibido con optimismo por los mercados. Las acciones de Uber subieron cerca de un 2% tras la noticia, según informó la BBC, lo que refleja la confianza de los inversores en la nueva estrategia. Analistas citados por la cadena británica estiman que los despidos podrían generar hasta 2.000 millones de dólares anuales en ahorros. Estos recursos, según explicó la propia empresa, se reinvertirán en crecimiento, innovación y en el desarrollo de lo que Khosrowshahi denominó un "futuro autónomo".
Este movimiento supone un giro estratégico relevante para Uber. La compañía ha acelerado sus inversiones en asociaciones de vehículos autónomos y en la expansión de sus operaciones de robotaxi, áreas que competirán directamente con servicios de transporte sin conductor. Al mismo tiempo, Uber ha intensificado su apuesta por el negocio de la entrega de comida a domicilio y por nuevas líneas como el comercio minorista. La reorganización busca precisamente liberar capital para reforzar estas divisiones consideradas clave para el futuro de la empresa.
La decisión contrasta con la tendencia seguida por otras grandes tecnológicas, que han recortado plantillas masivamente para redirigir recursos hacia la inteligencia artificial. Según la BBC, Uber había evitado desde la pandemia reducciones significativas de personal, lo que convierte a este ajuste en una ruptura con su política reciente. La vuelta a una plantilla cercana a los 30.000 empleados sitúa a la compañía en niveles previos a su última etapa de expansión.
Por ahora, Uber no ha confirmado qué regiones o países se verán más afectados por los recortes, aunque fuentes consultadas por TechCrunch señalan que la reestructuración afecta tanto a personal directivo como a empleados sin funciones de gestión. La compañía tampoco ha detallado los plazos de aplicación de las salidas, aunque se espera que el proceso se desarrolle en las próximas semanas.
En definitiva, Uber apuesta por un modelo operativo más ágil y menos burocrático para hacer frente a un entorno competitivo cada vez más exigente, marcado por la irrupción de los vehículos autónomos y la consolidación del sector de entrega a domicilio. Los próximos meses serán clave para evaluar si la reducción de costes y la simplificación organizativa se traducen en un impulso real de la rentabilidad y de las líneas de negocio estratégicas en las que la compañía ha decidido concentrar sus inversiones.
