Uber ha trasladado a la arena legislativa su estrategia de convertirse en la plataforma comercial de referencia para todos los servicios de robotaxi, incluidos los de Waymo, Nuro, Baidu y la división MOIA de Volkswagen, disponibles o próximos a estarlo en su aplicación. Documentos obtenidos por WIRED y a través de solicitudes de registros públicos revelan que los cabilderos de la empresa están promoviendo ante congresistas estatales y municipales la idea de desplegar vehículos autónomos en "redes híbridas", donde conductores humanos y robots operen de forma simultánea. En Nueva Jersey, un representante de Uber propuso al senador estatal Andrew Zwicker un texto legislativo que, durante tres años, obligaría a cualquier plataforma de ride-hailing sin conductor a atender el 85 % de sus viajes con conductores humanos. La medida impediría en la práctica que desarrolladores como Waymo, Zoox y Tesla operaran sus propias aplicaciones, redirigiéndolos a una plataforma como la de Uber. La propuesta no figura en el proyecto de Zwicker, que podría votarse este otoño y que ya limita de hecho a Tesla al exigir sensores múltiples en lugar de solo cámaras, además de volante y pedales. En Washington, la cabildera LáVita Gardner agradeció a un asistente del concejal Charles Allen el compromiso de permitir la participación de Uber en el programa local de vehículos autónomos. Uber defiende sus propuestas como un compromiso frente a la oposición sindical, mientras Waymo, su socio comercial, rechaza los límites a las redes autónomas y la relación entre ambas firmas muestra signos de tensión tras la interrupción de un piloto en Phoenix.
